Silvia Dopacio
Poesía de viajes
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El Líbano, metáfora humana, el corazón de Oriente.

Sueño con una serpiente dorada con una cabeza de león,
que me protege.
La arena, el desierto, los verdes bosques,
el mar azulado, las colinas altas como espigas al sol.
La perfecta forma de adoración.
El vientre del Líbano acuna leones.
Entre sus bosques y valles
suspendidos entre el cielo y el mar,
los cedros perfuman los ojos del viento.
Luminosa región de naturaleza divina
Besharre, Barouk, Edhén, Tannourine, Yay, Maaser el-Chouf.
Traes a mis cerrados sueños la esperanza.
Traes a mi doliente raza
esa voz que suena en el desierto.
Tus ciudades cien veces destruidas cien veces vueltas a nacer
parecen que me esperan desde el comienzo de los tiempos.
El Líbano será un sol
que no se esconderá nunca en esta tierra.
Baalbek tiene los ojos abiertos y oscuros.
Siento el laúd sonar bajo las uvas
y se hace vino mi alma
con el aroma del áareq y el narguile...
Es mi memoria tal vez que se equivoca.
Nací en el Sur de un Continente doliente y descalzo
en lengua hispana y quechua
con la boca abierta al hambre y sin justicia.
Tal vez es la sangre que llegó desde los barcos
a arrinconarse en este Río de Plata.
Quizás fui esclava alguna vez y no recuerde
Ghawazee-Gitana
No sé porque razón
te veo en mis sueños, Líbano,
como un recuerdo antiguo
como una canción de cuna en medio del calor
como una amante que espera que la encuentre
como una extraña imagen aún sin terminar.
Siento algo de tristeza, tal vez es la distancia.
Por qué son mis duendes de infancia el buzak, el derbake?
Por qué viene a mi, justamente ahora,
la familiar caricia de tu pueblo?
jamás dejó de mirarme bajo el cielo.
Con amor, Silvia Dopacio. 26 de Octubre 2002.Escuchando Taksim Kánoon de Mario Kirlis.
http://www.mariokirlis.com/bajarmusica.php
* * *
La Luz del Perú y el dolor de la bondad.
Escritos en la base del Machu Pichu.


Para los Indios Taquile en el corazón del Lago TitiCaca
y para mi abuela Filomena Ruiz de Jeréz-La Chacha (Jujuy 1898 Bs.As.1995)
Del Imperio Tartesio al Inca
Solo un estrecho, una barca, un sueño
Piernas sobre piernas
En el estrecho lecho del sendero
Destrozadas, derrotadas, destronadas
Culpable son fenicios españoles portugueses y Cartegena
Misterio en ruinas
Pero mis Hespérides (1)
Mi Americana Isla afortunada
Cosmogonía transatlántica
Hueso, metal, piedra, atlatl (2)
El agua empuja, gasta las piedras,
El río sabe.
La montaña mira hacia abajo
Vigila, entiende.
Yo no sé ni entiendo porque
Me quedo aquí, mirando.
(1) islas felices para los griegos, Canarias o Azores
(2) lanza de cola de pescado
el ombligo del mundo
el sol sagrado
la colosal selva de tierra
con su violencia de agua
y yo, mínima orquídea,
esperando
Y quedo oyendo
Tu río de agua
Tu prepotente verdor
Mirando, esperando
Por nada.
Te adivino, estás detrás de las montañas,
Observando el agua de tierra
Correr lijando piedras.
Y sé que sabés que estoy en verde Huasi,
Disimulando, jugando a que no
A que no percibo tu antigua tristeza,
Tu gigantesca fuerza.
Me quedo, te miro y me ves
Y así quedando
Tu espíritu y el mío
Orando al mismo dios
En el mismo silencio.
El cóndor solitario dominando
Las cumbres de los cerros
El sol Inca me ilumina la boca
Ayllu incaico
Bajo las sombras de un palo borracho
Maestros antepasados
Nos enseñan
Cantando vidalitas
Con caja y charango
El huayno me esta llamando
Coyita descalzo.
El guaicurú (1) murmulla
En la marginalidad de las bocas
Separados de sus tierras
Qué sentido tiene la existencia?
Cuánto más hay que esperar?
Las colinas, las nubes, los desiertos
Las aldeas se visten
De la dorada nobleza
Manos sobre manos
El cielo de estrellas
Vientre moreno es la noche
En la maloca guaraní (2)
Serpiente quimera
En la cintura
Moneda tras moneda
Rueda de calendario
Rucahe mapuche (3) al sur
Sinfonía americana
Nota tras nota
Quechua, guaraní, quiché
Indiada virgen
me repleta.
(1) dialecto de la comunidad aborigen toba del Chaco.
(2) Aldea
(3) Aldea
Matacos, coyas, pampeanos
Artesanos del respeto y la nobleza
Hermanos desterrados e ignorandos
Como el trigal dorado en su simpleza.
Mapuches, tobas, chahuancos,
Sangre fervorosa acunada en el suelo
Viva raíz que dignifica la tierra
como canto vidalero.
Reserva indígena, patria en reserva
En el vuelo del cóndor que se aleja
Mapuches, tobas, chahuancos,
Matacos, coyas, pampeanos,
Se ha grabado el lamento
en la sabia eterna del quebracho
extraña cosa es una aldea
riqueza en la entraña de nuestro pueblo
navajo, chiripa
cantos, quechuas
canción guerrera en nuestro pecho.
**
©Silvia Dopacio, Perú.1996.
**
La DebilidadPoesía de viajes
Pero los verdaderos viajeros allí son aquellos que parten
por partir; corazones ligeros, semejantes a globos,
de su fatalidad jamás se escapan,
y, sin saber por qué, dicen siempre: ¡Vámonos!
(...)
¡Queremos viajar sin vapor y sin vela!
Hagan, para distraer el enojo de nuestras prisiones,
pasar sobre nuestros espíritus, tendidos como una tela,
sus recuerdos con sus orlas de horizontes.
Digánme, ¿qué han visto?
De Charles Baudelaire, "El Viaje".
Cerca del mar.......

Es verano, con el calor es ideal una ensalada de frutas…
Las ciruelas de mis senos abiertos
La pera de mi adormecido pubis
Las naranjas de mis hombros
Las frutillas de mis labios de arriba
Y la dulce miel de mis labios de abajo
De arriba abajo
Sube por mi ombligo
Tu sed de frutas.
* * *
Mi mundo interior es una caja de música
Sin magnolias ni insectos
Ni sangre adormecida
Sino
El murmullo al oído de la realidad
Una caja de música sobre la mesa de luz.
* * *
Hay dos verbos que conjugo diariamente
Escribir y bailar
* * *
Como aquel que no toma conciencia
De que nunca sobrevivirá a la muerte
Los días pasan aletargados
Y las noches…..
Abre su boca obscena
La noche arroja
Su llamarada de fuego
* * *
En el amor esta todo lo que buscamos y
Lo que deseamos ser
* * *
El verano sale a mostrar su gloria
Sus vestidos floridos
Sus alcobas sin ropas
Camina con pies adorables
Por calles pobladas
De mariposas y amantes
Esto es
Porque en silencio la fecundó el invierno.
* * *
Por el pasar de mis días
El peregrinar de las horas
En la inmensidad tranquilidad de las tardes
Vos te revelas
Como la única paz perdurable.
* * *
Sos tan delicioso, tan infantil,
Jugás conmigo a la manera de los dioses
Ellos son como niños,
como las moscas, matan por deporte.
* * *
Se frotan se amasan
Con tan pertinaz y metódica aplicación
El fueye escoge su fantasmal acorde
Comienza a dominarme
A sacarme la paz con su queja de sirena
Me pone en guerra con el mundo
* * *
©Silvia Dopacio. Mar del Plata.Enero 2005
Del Libro LAS TANGUERAS
El Tango y el mar
Acercate a la ribera de este destino de mar y de sol....en la oreja la radio portátil, vos silbando tranquilo y el riachuelo parece el espejo nocturno de la distancia y el eco de su voz zumbando de amor.....Asi La Boca y el muelle oscuro y roñoso, el porteñito en musculosa que mientras escucha el partido ve las piernas de la muchacha que vuelve de hacer las compras.
El Tango, El Tango, siempre el Tango “Brillando en las noches del puerto desierto,/ como un viejo faro, la cantina está/ llamando a las almas que no tienen puerto/ porque han olvidado la ruta del mar./ Como el mar, el humo de nieblas las viste,/ y envuelta en la gama doliente del gris/ parece una tela muy rara y muy triste/ que hubiera pintado Quinquela Martín./ Rubias mujeres de ojos de estepa,/ lobos noruegos de piel azul,/ negros grumetes de la Jamaica,/ hombres de cobre de Singapur…/ Todas las pobres barcas sin rumbo,/ que hacia las playas arroja el mar,/ bajo los cuatro vientos del mundo/ y en la tormenta de una Jazz Band…canción,/ todo el peligro de las borrascas/ para la nave del corazón.” (José González Castillo, Aquella cantina de la ribera). Siempre el mar acunando el son tanguero, como si en el fondo de nosotros estemos mirando como en sueños el barco que trajo nuestra sangre, nuestros anhelos....y mi abuelo cantaba:
“Ha plateado la luna el Riachuelo/ y hay un barco que vuelve del mar,/ como un dulce pedazo de cielo/ con un viejo puñado de sal./ Golondrina perdida en el viento,/ llora un tango su verso tristón,/ y entre un poco de viento y espuma/ llega el eco fatal de tu voz./ Tarantela del barco italiano/ la cantina se ha puesto feliz,/ pero siento que llora lejano/ tu recuerdo vestido de gris.” (Cátulo Castillo, La cantina). Y mis viejos de pibes, jugando en el patio de baldosas desparejas, y mi abuela lavando las sábanas en los piletones rodeada de malvones: “Riberas que no cambian tocamos al anclar./ Cien puertos nos regalan la música del mar./ Muchachas de ojos tristes nos vienen a esperar/ y el gusto de las copas parece siempre igual/Bailemos este tango, no quiero recordar./ Mañana zarpa un barco, tal vez no vuelva más”. (Homero Manzi, Mañana zarpa un barco). Y Homero estaba en la calle Garay esquina Danel, mirando cómo la Negra María se asomaba a la ventana con rejas, el organito de la tarde silva el tango con gusto al mar: “Cuando el puerto despertaba al amanecer/ yo, temblando en mi ventana,/ con el último beso veía perder/ su silueta en la mañana./ Y antes de aclarar, de una embarcación,/ llegaba desde lejos su canción y un amanecer, muda de emoción,/ oí que se acercaba su canción…” (Luis César Amadori, Serenata).
Mi corazón como lancha carbonera a la deriva, te extraña: hermano, vecino, compadre, amigo, amiga, que emigraste como golondrina para ser un ciudadano, navegante del mundo y que andas lejos. La distancia es ese mar que nos aleja y nos une y nos aleja y nos une como las olas en su vaiven del tiempo y del espacio, Salud, Argentino! Salud, hermano! Estás lejos pero el Tango te trae como el mar muy cerca mio.
Esta Tierra te esperará por siempre.
F i n
LA VIDA ES UNA MILONGA
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Una amiga me decía:
Entre 1860 y el 1900 había barrios que hicieron la génesis de las milongas actuales, un tanto prostibularios pero mágicos. El Parque (para las clases altas): actualmente la zona de Plaza Lavalle y Tribunales. La Boca y el Junín (para las clases populares): actual Miserere. El hueco de Lorea (para las clases altas): actual plaza del mismo nombre y plaza del Congreso. La calle del Pecado o del Aroma: Av. 9 de Julio, entre Av. Belgrano y Moreno, ex Ministerio de Obras Públicas. Los fondines de la calle Entre Ríos: actual palacio del Congreso. El almacén o alpargatería de Machado: Solís y Estados Unidos. También estaban las Academias de fin del siglo XIX que comienzan a funcionar en Bs.As. por la década de 1870. En las muy famosas de la calle EE.UU. y otra en la esquina de Pozos e Independencia, se podían encontrar a las más famosas bailarinas: la Parda Refucilo, Pepa, la Chata, Lola la Petisa, la Mondonguito, la China Venicia y María la Tero.
Los
cabarets, cafés, casas de bailes y otros piringundines daban el color
necesario para que Buenos Aires creciera linda y loca. El Tango aún la metáfora de nuestra vida cotidiana , porteños y rioplatenses, que laburamos de rey en este embate que es la vida y la emoción urbana. El conventillo y el prostíbulo fueron para el tango, como los orfanatos para los niños huérfanos. Allí se bailaban tangos y lindas milongas, con compadritos de meta y ponga; taconear de bailarines, cuna de peringundines, una corrida, una sentada, la media vuelta y ...
Un bastonero, con golpes de mano, daba las órdenes. “Lo de Laura” y “la Vasca” fueron las dos casas de baile que mantuvieron por años su prestigio y aún conservan ese misticismo. La de Laura estaba ubicada en la calle Paraguay 2512 y la otra, más modesta, en la calle Europa (hoy Carlos Calvo) al 2721. En lo de María la Vasca se podía bailar con mujeres de la casa a razón de tres pesos la hora bajo la mirada vigilante de Carlos, “el Inglés”, hombre pesado, marido de la dueña, que no permitía desbordes de ninguna índole. En lo de Laura, lugar más lujoso, la clientela se componía de personajes selectos. Había una vermú para los jóvenes y horarios especiales para los más grandes. La casa se distinguía porque sabía complacer inteligentemente a todos, y también por la calidad superior de sus mujeres, que no eran asunto de compadritos vulgares. En su mayoría, las mujeres de Laura eran “mantenidas”, y tener una “mina” allí, era como poseer una fortuna. Uno de los asiduos concurrentes a lo de Laura era el conocido actor Elías Alippi, siendo atracción principal de sus salones, el piano de Rosendo Mendizábal, autor de un tema perdurable: El Entrerriano. ¿Qué y cómo se bailaba? Se bailaba el tango con corte; figuras oliendo a malevaje, al son del bandoneón y las guitarras o los violines, figuras que se llamaban “la media luna”, “la corrida”, “el ocho”, “el pasete”, pequeña figura ésta, que consistía en un pasito rabón hacia la derecha, el cual cortaba en ángulo recto el paso natural hacia adelante, figura que se realizaba continuamente al avanzar bailando la pareja ceñida y de la cual, es muy posible, derive el nombre de “corte”, que se hizo extensivo a todas las figuras. Poseía una elegancia compadrona que desechaba el meneo del cuerpo, lo que le daba cierta dureza de la cintura para arriba, dureza ritual que contribuía a acentuar la tristeza del ambiente cargado de tragedia que se respiraba en las salas públicas de baile. Cada sala de baile era una pista en donde los campeones del corte acudían a exponer sus habilidades tangueras, a lucir su China (china aunque fuera rubia) y a mantener o a conquistar títulos de hombre macho, guapo y corrido. Se bailaba en silencio, marcando los “cortes” como en un concurso de sabiduría coreográfica -tanguera- donde nunca se estaba “seguro”, puesto que por una mirada, por un rozamiento, y nada digo un pisotón, se oía un “piñazo”, contestado por otro, por una puñalada, un tiro de “bufoso”, dagas y revólveres que siempre aparecían de contrabando a pesar del manoseo policial. ¿Será por eso que el tango tiene algo de tristón?
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