El Suplemento Revista del Sur de California. Participante del Staff
Carlos_Gardel_and_Azucena_Maizani.htm Sobre Azucena Maizani por Silvia Dopacio.
Algunos de los Textos Publicados en la Revista El suplemento, Los Angeles, California entre Setiembre 2002 a Marzo 2004.
Revista No. 30
| NI ANGELES NI DEMONIOS |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| domingo, 01 de septiembre de 2002 | |
|
Las minas en el Tango Parece ser que las mujeres, en el tango, o son malas y traicioneras o las elevan al plano de seres angelicales, delicados y puros. En este último caso, el de la exaltación femenina data de la década del '20 y parece tener sus orígenes en "Tesorito", la obra de Juan Andrés Caruso, en colaboración con Adolfo R. Avilés. Data de 1925 y fue dada a conocer por la Editorial Perrotti. La graba Carlitos Gardel:"Tesoro, cierra los ojos y recordemos..." Los versos brotan románticos e ingenuos del interior de la voz del varón. Enamorado y seguro de sí, le dice a su "tesoro" que recuerde "aquellas noches cálidas, que pasamos en tiernas pláticas y a mí te dabas temblando y pálida". Luego en el 1927 el mismo enamorado canta en "Perfume de mujer", la obra de Juan José Guichandut y Armando Tagini. Este tango salió del concurso de tangos propiciados por Max Glucksmann, que fue estrenado en septiembre de 1927 en el Palace Theatre y tuvo muy buena respuesta del público: “Lejanas glorias de amor mi boca busca besos como ayer... Y nada más, a mi lado perdurable está tu incomparable perfume de mujer...” Y con "Corazoncito", Rafael Rossi llegó casi al paroxismo de la ternura casi infantil: “El encanto seductor de tu risa de cristal, el perfume de tu amor y tu gracia espiritual... Delicadamente van engalanando a mi ser la rosa de tu rosal que con afán cultivé .....Déjame corazoncito que te tribute mis flores símbolo de la pureza de los momentos mejores”. El tema parecía no terminar, pero, Guillermo Barbieri -guitarrista de Gardel y abuelo de la actríz Carmen Barbieri- en 1931 escribe y graba "Tus ojos de arreboles y tu porte de sultana" en el vals Trovas. Coincidiendo casi con los versos de la Storni “como una romana para concordar” ya la mujer cumplía un papel un poco más comprometido en la emoción viril. El 17 de Junio de 1932, en el teatro “El Nacional”, se estrena la comedia musical "La muchacha del centro". Tenía entre sus obras el tango "Te quiero", de Canaro y Pelay. Los actores y cantantes Ada Falcón, Ignacio Corsini, hicieron un éxito total cantando: "Cómo se quiere a una madre, como se quiere a un hermano, con ese amor sin igual....". Una comparación para la investigación psicoanalítica moderna. En dónde quedaron, para ese entonces, las minas traidoras en cuyas manos se disolvía el corazón de los hombres, aquellas desleales que abandonaban a los mejores señores en medio del camino, todas las minas bravas...? Parece que convivían en el submundo del tango, menos comercial, para decirlo en términos actuales. En fin, ni ángeles ni demonios, las mujeres fuimos, somos y seremos esta mezcla encantadora para el amor y pasión humana. |
Revista No. 31
| LAS MINAS EN EL TANGO |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| martes, 01 de octubre de 2002 | |
|
-Según las fotos del ‘20- La imaginación y la historia del tango están llenas de alusiones al baile entre hombres, justificado siempre, como una forma de aprendizaje previo al lance con las minas. No vaya a ser que el machismo quede mancillado. Esos “Compadritos” haciendo sus quebradas en las calles porteñas tienen, sin embargo, una réplica femenina mucho menos documentada literariamente pero de iconografía más extensa. En postales, fotos o en folletines de época. Curiosamente, la inmensa mayoría de las imágenes de mujeres bailando el tango, viene de Europa. Es difícil pensar que las percantas de los peringundines, o las niñas bien de familia, no practicaran el tango en su país de origen. Pero lo cierto es que ya sea por la clandestinidad de unas, o por el pudor de las otras, su imagen no se ha perpetuado. Las únicas imágenes que existen, como el origen de la entronización del tango como una moda universal, son de París. En su mayor parte clichés anónimos tras los que se adivina la retina de un hombre complaciente con la imagen de dos mujeres que acortan la distancia entre sus cuerpos tal como propicia esta danza. No se ve en ellas autoafirmación de lo femenino, más bien lisonjas y seducción hacia el hombre espectador. O sea, no se trata de imágenes para las féminas. Entre los años 20 y 30 hay, diríamos, mayor desenfado de tipo alegre. Un desenfado aturdido de una sociedad que deseaba vivir rápidamente el presente antes de caer en el futuro de las confrontaciones sociales y bélicas que la desgarrarían. Por un lado, los círculos parisinos de lustre artístico o intelectual admitían estas tomas o dibujos. Por otro, los cabarets con su ovbia función de escapismo sexual encuentran su sitio en la sociedad. De ambas fuentes, la imagen del tango entre mujeres beberá y de ambas nos llegan algunas imágenes que lo representan. Actualmente la imagen del tango mujer-mujer es un hecho más que aislado, y lo poco que existe sigue teniendo ese estilo masculino y voyeur con un tinte de erotismo y simulación. ¿Qué nos depara el futuro a las mujeres en la danza del tango si las últimas grelas pintadas se esconden en la historia como la figurita más codiciada? |
Revista No. 32
| Los años locos y las minas laburantes |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| viernes, 01 de noviembre de 2002 | |
|
Imaginen Buenos Aires en la
década del 20. La inmigración de 1914 había terminado de completar el
cuadro de Crisol de Razas. Elegante y sofisticada, la ciudad miraba a
París como cuna de la moda y el conocimiento, las ideas libertarias y el
glamour. Las chicas dejan atrás el pelo recogido y largo y se lo cortan a
la Garçon; el Charleston desplaza definitivamente al Vals, aman a Rodolfo
Valentino y desean ser Greta Garbo. Se animan a conducir entre los 6.800
autos que circulan por la Capital, casi siempre los Ford, pero las
bonaerenses aún lo tienen prohibido. Hasta ese momento las mujeres eran
consideradas como menores adultos, sujetas -primero- a la autoridad
paterna, y luego a la del cónyuge que era quien fijaba el domicilio,
administraba sus bienes y ejercía la patria potestad. Por entonces estas
mujeres sabían del lema Gobernar es poblar; ergo, decidieron casarse más
tarde. En los años locos comenzaron a casarse entre los 20 y los 25 años;
también parieron menos hijos. En 1895 el promedio por mujer era de 5
hijos, para 1936 no se tenían más de dos. En 1920 surge un término técnico
para este fenómeno llamado denatalidad. En una revista de 1930 se puede
leer este título ¿Sabés qué es una madre? Una cosa que el niño ama. Las
mujeres se fueron avivando. El modelo de mujer virginal, higiénica,
nodriza y amorosa, tuvo un enemigo: el trabajo. Producto de la guerra, las
mujeres salieron a cubrir los puestos de trabajo. Al principio sólo se les
daba lugar a las viudas, huérfanas o abandonadas. Era el imperio del
trabajo no calificado, domésticas, textiles en la confección de ropas, de
sombreros o como aparadoras de calzado. Siempre con más de 14 horas por
día. En la Capital Federal había unas 200.000 trabajadoras en estas
condiciones. Pero lentamente entre 1907 y 1920 comienzas las primeras
normas laborales para ellas, prohibiendo a las mujeres trabajar dentro de
las industrias peligrosas o jornadas de más de 8 horas. En 1924 llega la
ley -aún en vigencia- que prohíbe el despido de las mujeres embarazadas,
el laburo nocturno en los espectáculos -este aspecto -a las grelas- les
produjo sólo una sonrisita seductora- y el trabajo a domicilio. En los
años locos se veía a la mujer trabajadora como una amenaza al salario
obrero. Por ende, la docencia y la enfermería fue lo que ellas eligieron
para posicionarse en el mercado. Ya para 1920 el 9 % de los estudiantes
universitarios eran mujeres, de percal o de batón. ¡Abran cancha que
pasamos!
|
Revista No. 33
| Las mujeres francesas de Buenos Aires en 1930 |
| domingo, 01 de diciembre de 2002 | |
|
Las últimas grelas
Historia de la Inmigración
Era 1930 y el canillita
gritaba como loco por Avda. de Mayo para que le compraran el Diario
Crítica. Allí podían leerse los avisos ofreciendo trabajo. Algunas
mujeres inmigrantes como: masajista, manicura, pedicura alemana,
(atiende en la calle) Bartolomé Mitre 1130, departamento 7, piso 4º (1
de noviembre de 1930); masajista y pedicura española (atiende en calle)
Lavalle 859, departamento 1 (17 de noviembre de 1930); manicuras
masajistas turcas, atienden de 10 a 21 horas. (Avenida) Corrientes 922,
4º piso, departamento 26 (18 de noviembre de 1930); manicuras chilenas
atienden (en Avenida) Sáenz Peña 170, 1º piso, 1ª escalera (26 de
noviembre de 1930)
Pero también había avisos exclusivos para muchachas francesas: manicuras francesas, (atienden) de 10 a 24 horas (Calle) 25 de Mayo 318 (4 de enero de 1930) Masajistas, manicuras francesas, atienden de 10 a 24 horas (Calle) Bustamante 724 (21 de enero de 1930) Manicuras francesas reciénllegadas, (ienden de)13 a 21 horas (calle) Paraguay 1031, 4º piso. No preguntar (al portero) (04 de noviembre de 1930) Manicuras francesas profesionales atienden de 10 a 21 (Avenida) Corrientes 922, 4º piso, departamento 28 (06 de noviembre de 1930) Manicuras de París, atienden (en la calle) Libertad 257, 2º ascensor del fondo, 2º piso, departamento «M». No preguntar al portero. (18 de noviembre de 1930) A fines del siglo XIX, Buenos Aires era conocida internacionalmente como un tenebroso puerto de mujeres desaparecidas y vírgenes europeas secuestradas que se veían obligadas a vender su cuerpo y a bailar el tango. Algunas de sus víctimas escaparon a la servidumbre sexual, y más tarde refirieron aterradoras historias de seducción y maltrato; otras hicieron canciones de alabanza a la ciudad, que era comparada con El Dorado. La sola mención de Buenos Aires hacía temblar a muchos europeos. En Inglaterra y otros países europeos se aconsejaba a las jóvenes, incluso a las que no tenían intenciones de emigrar, no salir solas de noche. Se les decía que no era conveniente viajar en tren a las ciudades en busca de trabajo, porque podían ser secuestradas y enviadas al extranjero para terminar en algún burdel argentino. 1930: “una esclava blanca (francesa) compró su libertad” (...) María Saint Andrée, una hermosa mujer, llegó de Francia hace años como muchas otras, engañada por las falsas promesas de los tenebrosos que la hicieron soñar en una vida llena de lujo, placeres y comodidades a cambio de una tarea escasa en una casa de modas (...) Una vez entre las redes de los tratantes de blancas, sus explotadores la iniciaron en el triste comercio a que estaba destinada y mientras su juventud y su belleza se iban marchitando, muchos miles de pesos engrosaban la fortuna de los tenebrosos. Como ocurre siempre con estas pobres mujeres, cambió varias veces de dueño para caer, hace dos años, en poder de Amadeo Provenza, argentino de 30 años, soltero, domiciliado en Sarandí 656 y prontuariado en los archivos policiales bajo el número 50.476 de la sección defraudaciones y estafas (...) María Saint Andrée había creído que, por fin, al lado de este hombre, que le había prometido retirarla del vicio para hacerla su compañera, iba a reconstruir su vida. Pero pocos días después de unirse a Provenza comprobó que había caído en manos de un tenebroso más terrible que los que la habían explotado antes. El individuo la llevó a la casa de la calle Sarandí 630, (Buenos Aires), en donde la obligó a ejercer su triste comercio, despojándola del dinero que obtenía por este medio y haciéndola víctima, además, de malos tratos (...) Viendo que por otro medio no podía librarse del tenebroso y sabiendo, además, que el hombre sólo se interesaba por su dinero, (María Saint Andrée) le propuso comprar su libertad. Puso a nombre de Provenza un automóvil que había comprado antes de ir a vivir con él y se comprometió a entregarle una suma de dinero todos los meses. Pasaron cuatro meses desde esa separación y la mujer no pudo pagarle al individuo los 2.000 pesos que le exigía. El último mes sólo le dió 1.200 pesos y éste le dijo que si no cumplía con el compromiso, estaba dispuesto a eliminarla (...) Cansada de soportar esa esclavitud, María Saint Andrée decidió dar cuenta a la policía...” (Diario Crítica, 28 noviembre 1930, pág. 5) Parece que fue ayer. Lamentablemente nuestra vida muchas veces resulta un tango; será porque nunca progresamos? Siempre anclados en el pasado, siempre oprimidos? Desde Buenos Aires, Octubre de 2002 |
Revista No. 34
| Le Pusimos Nombre al Tango |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| miércoles, 01 de enero de 2003 | |
|
“No cabe duda de que las minas nos hemos
arreglado desde siempre para figurar en la historia de la humanidad. En el
tango, muchos autores nombraron sus obras con los nombres de aquellas que
dieron qué hablar”
Viejas,
jóvenes, yiros, amores, odios y los sueños de los hombres parecen tener
nombre de mujer. Desde fines del siglo XIX hasta nuestros días las minusas
que pisaron el puerto rioplatense fueron reinas a la hora de personificar al
arte y la música popular. Y para no hacer mucha mezcolanza vaya un breve
pero sentido homenaje en esta lista representativa de las féminas
inspiradoras: Abuelita Dominga (Rosa Morena) Dominga era muy vieja y vivía
en el barrio de los candombes. Del carnaval de Rosas no se olvidaba al
cantar esta copla roja de amores: “Rosa morena, de la estrella federal, yo
sé que tu alma está llenade una pasión que es mortal. Rosa Morena todos la
vieron pasar, en su garganta morena sangraba un rojo collar”. El infartante
Tango Beba con letra del negro Cele: “puso amor, puso fe y fue constante, y
el querer cobarde la engañó; hoy reniega del amor, y en adelante cerrará su
corazón... Como él, otros muchos la engañaron, cada vez que buscaba en el
querer el encanto que todos le negaron a su alma de mujer. Hoy, perdida la
fe, lleva en los ojos, el misterio insondable de su mal; es como esos
crepúsculos tan tristes de las tardes de arrabal”. |
Revista No. 35
| Los “Peringundines” |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| sábado, 01 de febrero de 2003 | |
|
El conventillo y el
prostíbulo fueron para el tango, como los orfanatos para los niños
huérfanos. Allí se bailaban tangos y lindas milongas, con compadritos de
meta y ponga; taconear de bailarines, cuna de peringundines, una corrida,
una sentada, la media vuelta y ... |
Revista No. 36
| ¿Quiénes son más piolas? ¿Las féminas o los varones? |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| sábado, 01 de marzo de 2003 | |
|
En realidad no parece haber
muchas minas que escriban tango, pero por el contrario, sorprende su
protagonismo como tema central de la lírica tanguera. ¿Podemos pensar que
la cultura machista que nos dominó entre 1890 y 1950 tuvo algo que ver en
este tema? |
Revista No. 37
| Carmencita Calderón: Símbolo del tango orillero |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| martes, 01 de abril de 2003 | |
|
Supera los 96 años y con sus
ojos pícaros parece decirnos que sabe que es símbolo del milonguear
canyengue y orillero. La vi la otra noche en la milonga La Baldosa, en el
barrio de Flores, festejando un cumple. Esta piba milonguera es simpática
y conversadora. “El asunto empezó un domingo a la tarde, en el club Sin
Rumbo. Yo tenía dos hermanitas, que tuve que criar al morir mi madre. En
ese tiempo, la mayor tendría quince años y, como antiguamente las chicas
no iban solas al baile, esa tarde de verano yo la acompañé y me quedé
sentada donde estaban todas las viejas. Sí, era joven, y sabía bailar muy
bien. Aquella vez me insistieron para que aceptara bailar con un señor que
estaba allí. Supe que era José Giambuzzi, El Tarila, que había quedado
viudo poco antes, y me acordé de que yo había visto pasar el cortejo
fúnebre por la calle Constituyentes, mirando por la ventana de mi casa. La
cosa es que acepté bailar, y al terminar la pieza, el Tarila me dice:
“¿Usted aceptaría ser mi compañera, y la compañera de Benito Bianquet, el
Cachafaz?” Cuando escuché Cachafaz me prendí como abrojo. Debuté con don
Benito en el cine teatro de San Fernando: tocaba Pedrito Maffia; para mí,
el más grande bandoneonista” Recuerda como si fuera hoy, ese 1933. Ella es
hermosa, menudita y lleva el pelo peinado para atrás y un chal dorado al
cuello. Toma agua con hielo, es que en Buenos Aires hace mucho calor y son
como las 2 de la matina, mientras mira la pista floreciente de piernas que
se cruzan. Carmencita cuenta que “durante esos años trabajamos mucho en
compañías como la de Canaro, y también viajábamos. En ese entonces don
Benito extrañaba Buenos Aires como loco porque él era de dormir todas las
noches en la casa de su mamá, y le gustaba llegar todas las tardes, a las
seis, al café de Corrientes y Talcahuano. La primera mesa, era su
secretaría. Ahí iban a verlo los amigos: Tito Lusiardo, Elías Alippi,
Carlitos Gardel” y sonríe y entorna sus ojos como recordando. Todo el que
está en la milonga sabe quién es y la besamos con amor, como si fuera
nuestra hermana mayor, nuestro amorcito orillero. Recuerda la última
salida con el Cachafaz: “hasta esa misma noche estábamos actuando en El
Rancho Grande, de Mar del Plata. Terminamos la función y yo me fui para la
pieza de la patrona a escuchar por radio un partido Argentina-Uruguay. De
repente, se abre la puerta. Era don Benito: “Carmencita, la espero después
del partido para tomar medio whisky” (no me tuteaba, siempre fue muy
respetuoso). “Bueno” le digo, y se va. Al minuto entra a los gritos una
mujer que trabajaba allí: “¡Vengan rápido que don Benito está tirado en el
patio!”. Salí corriendo. Lo vi en el suelo. Creí que era nada más que una
caída. Era Febrero de l942 y ya habíamos recorrido casi toda Europa. Y en
ese momento nos imaginamos entrar compadriando al Cachafaz, a ese Benito
Bianquet feo como una noche oscura. Con la cara picada de viruela. Pero
tenía una forma de ser... era suave y muy simpático. Ahora, cuando se
enojaba, le temblaban todos. El nunca usó revólver: de un cachetazo los
dejaba dormidos”.
Pido una copa de vino blanco para poder seguir. Pienso que Carmencita vivió una parte de mi historia, de la historia milonguera y porteña, y aún está con nosotros para compartirla. Sigue contándonos: “fue un gran creador de pasos, pero también tenía muchos cortes (figuras) en común con José Giambuzzi, El Tarila. La diferencia es que don Benito los hacía impecables, sin encorvarse y con una delicadeza que le quitaba lo soez al baile. Para el tango con corte vestía saco negro y pantalón fantasía; para el tango de salón, esmoquin. Entonces me cabecean para salir a bailar... “dale piba, aprovechá que ese baila bien, después la seguimos” Y me voy hacia el abrazo tanguero y vital. |
Revista No. 38
| ¿Vamo'a pulir el sopi, varón? |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| jueves, 01 de mayo de 2003 | |
|
Siempre se dijo que el tango
nació en la cuna de malvivientes, reos y perseguidos, pero también en
medio de los criollos sin laburo que se venían para el centro, los peones
rurales que se quedaban en la calle por las nuevas organizaciones
empresariales, expulsados del campo, porque ese tipo de ganadería
extensiva requería de menos mano de obra. Entonces rajaban con lo poco, la
guitarra, el poncho y la china con sus crías. En conventillos, en cuartos
de pensión, en donde las madres cocinaban y lavaban las ropas en los
enormes piletones de los patios llenos de malvones, todas las familias
juntas, los tipos venían del laburo para echarse un rato en la catrera con
el sonido de fondo del picadito con la pelota de trapo en la vereda. En
Boedo -y vos que estás leyendo te ponés de pie porque es mi barrio-, en La
Boca, Monserrat y Palermo. Dicen que cuando el bacán está en cana, la mina
se peina rizos. No hay mina que no se espiante cuando el bacán anda misho.
Muchas de las pibas en crecimiento se mandaban a la calle para encontrar,
al fin, una salida, un destino. Aprendieron a bailar y te decían al oído,
con el sabor dulzón del alcohol: ¿vamo a pulir el sopi, varón? Y un rayo
de luz eternizaba a los dos.
1880-1890: en esos años se multiplicaron los burdeles, mayormente repletos de mujeres inmigrantes de toda Europa: España, Francia, Italia, Alemania y Polonia, cuyos clientes eran también inmigrantes que habían abandonado a sus familias y mujeres en busca de nuevas vidas en otro continente. Quizás por eso el abrazo. Llegó el bailongo al Café Tarana, conocido luego como el Café Hansen, que estaba en donde ahora está el Rosedal, El Kiosquito, La Glorieta, La Red y El Velódromo, Tambito, el Pabellón de las Rosas. Casi todos estaban en Palermo, en patios que eran de tierra, que se baldeaban para que mientras se desarrollaba la danza no se levantara polvareda y todo estuviera liso para poder bailar tranquilos. Y allí, el tango, el criollo y el inmigrante, sus hijas, sus hijos y su esperanza, se entrelazaban apilados unos a otros, para olvidar la falta de trabajo, el laburo de vivir en una tierra, muy al sur, entre la pampa, el viento sureño, el riachuelo y ese pañuelo que aún levantamos en el puerto para despedirnos. Siempre parece que andamos extrañando. Siempre. Somos de una tierra madre que nos ampara a la distancia. Siempre. Por eso el tango y su nostalgia. Siempre el tango |
Revista No. 39
| Pa’ que bailen los chochamus |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| domingo, 01 de junio de 2003 | |
|
-¿Viste? No sé qué ponerme, si la pollera negra de
corte romano o la otra lisita. Lo que seguro no falta son los brillitos
californianos con lunitas y estrellas, así les resulto inolvidable, porque
esos brillitos se pegan por todos lados. El otro día, en el Viejo Correo, un
milonguero salió con brillitos en toda la frente, eso le pasa por ser tan
sopeti. Lucas está mejor, pensé. Salir y milonguear me hace tan bien que soy otra mina Adelgacé como diez kilos. Cuando regreso de orillar las pistas, de sacarle lustre a mis zapatos, de acomodar mis pies para que la música los lleve al movimiento del otro -que no sé ni quién es en realidad-, sino más bien, otro borgeano, que frente a mí y pegado, baila para él mismo su propio tango mistongo y vital. Es tan importante milonguear para mi corazón y para mis emociones, ¿cómo te explico? Me lleva siempre a meterme dentro mío y sacar lo mejor, lo más positivo, sin el melodrama que cantan los versos de esta realidad. ¿Cómo estuvo anoche? ¡Pero ni te imaginás! ¡No faltó nadie! Que pena que no viniste, me senté en la mesa de los pares sueltos, o sea todas las minas solaris, frente a nosotras: los milongueros, mirando y fumando. Estaban los canyengues, y los de salón, los que te bailan hasta dixieland y jazz, hasta ese gordito. No se si te acordás, el que después del último compás, te dice: -¡No por Dios, no por Dios, que no termine! y al final de la tanda y como en secreto, te regala un caramelo. ¡Ay!, ¡¿viste, qué amor?! Estaba el que siempre va de negro y después de la segunda tanda te manda: -Me encanta estar en tus brazos y sentir tu cuerpo apilado al mío. Claro después de ese comentario ya andás mirando para otro lado cuando te cabecea. También estaba el pibito Cabeza de Huevo que siempre te pisa y hace los pasos gigantes. No hay vuelta, se le nota que es de Academia en vez de ser de la Pista. Los de la mesa con champagne y los de la mesa de las cervezas Quilmes. Por supu no faltó Chaicovski con sus pausas de Carne Trémula de Almodóvar. En fin, lunes con los viejos milongueros en lo de Celia, martes Porteño y Bailarín, miércoles La Nacional, jueves Niño Bien, viernes Viejo Correo y luego Salón Canning, sábados el Tasso y luego El Beso y el domingo La Viruta. ¿Qué? ¿Lucas? Te dije, todo bien; es el hermano más hinchón que conozco, ya no nos peleamos como antes, o sea, ya no nos vemos como antes, cuando él duerme yo milongueo, en tangueriles abrazos. ¿Sabés? Nunca pensé que el tango iba lograr tantas cosas buenas para convertir nuestra fraterna filiación en una pista pa´que bailen los chochamus. |
Revista No. 41
| La ciudad y el Presidente Alvear |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| viernes, 01 de agosto de 2003 | |
|
Entre 1868 y 1942 nace y muere Alvear, político y
diplomático argentino. Participó en los movimientos revolucionarios de 1890
y 1893, y durante este período intervino en los sucesos relacionados con la
fundación de los partidos Unión Cívica (abril de 1890) y Unión Cívica
Radical (enero 1891). Fue diputado de 1912 a 1916. En 1917 fue nombrado
embajador en París, y después representó a su país en la Sociedad de las
Naciones. Siempre bien vestido, en los mejores autos, le fascinaba recorrer
los verdes de Palermo los sábados por la tarde. Fue elegido presidente de la
República (1922-1928). Fue el único presidente que fue elegido estando en
París qué estilo! retornó a la Argentina en Septiembre, un mes antes de
asumir. Su mujer se llamaba Regina Pacini, una regordeta muy bien vestidita
pero un poquitín feíta. Imaginen a Buenos Aires creciendo cada vez más. Se
sancionan leyes importantes, como la que reglamentaba el trabajo nocturno en
las panaderías ( Ley 11.338), la que reconocía derechos civiles a las
mujeres (y en especial la ley 11.357 que otorga derechos civiles a las
mujeres) y la ley que reglamenta el trabajo de mujeres y niños (Ley 11.317),
porque desgraciadamente los niños en Argentina siempre han trabajado. La que
regulaba la actividad de las sociedades cooperativas, la que extendió los
beneficios de la jubilación a los empleados de comercio, a los de la
industria, a los periodistas y a los gráficos. Algunos conflictos se
desataron con los estudiantes universitarios, ya que sectores del gobierno
no miraban con buenos ojos los reclamos de los estudiantes. Es más, los
estudiantes los hacían poner bizcos a los políticos de entonces. Se inaugura
el Palacio de Correos. Evita nace en 1919 en Los Toldos La Pampa. En 1925
muere su padre Juan Duarte, ella era la menor de cinco hijos y su madre
Juana Ibarguren cose a máquina. La ciudad estaba muy linda, nos visita Einstein todo despeinado, y los escritores, Pirandello y Keyserling. Aparece la revista Martín Fierro, llega el Plus Ultra y muchos quedan con el cogote duro de mirar pa´rriba. Se funda la Casa del Teatro y se realiza la Primera Exposición Nacional del Libro. Por esos años, las minas morían de amor y el novelista norteamericano F. Scott Fitzgerald publica 'El gran Gatsby'. Nacen el director Robert Altman y los actores Peter Sellers y Paul Newman. También el músico de blues B. B. King y el artista Robert Rauschenberg. Los varones también suspiran. Josephine Baker llega a París para interpretar la primera revista negra en la capital francesa. Se publica “El proceso” de Kafka. Ortega y Gasset publica su ensayo sobre la literatura vanguardista 'La deshumanización del Arte'. Serguéi Eisenstein hace una película conmemorativa del 20º aniversario de la fallida revolución rusa de 1905: El Acorazado Potemkin. Los espectadores reflexionan. En las milongas se empieza a escuchar: ¨Fumando Espero¨, (1923) Música Juan Viladomat y Letra Féliz Garzo; Mano a Mano, (1923) Gardel Razzano Letras el negro Cele, Humberto Correa y Aguirre; Donde estas corazón. (1924) Letra y Música de Serrano y Pedro Berto; Griseta, (1924) Delfino-Castillo; Organito de la tarde, (1924) Catulo Castillo y José Gonzalez Castillo y por la radio sale como un suspiro Recuerdo, (1924) de Pugliese. En el diario La Nación, sección policiales del año 22, sale con fritas: dos naufragios conmueven al país: en el Alto Paraná se hunde el buque Villafranca y mueren 80 pasajeros. En el Paraná de las Palmas, un ferry embiste una lancha y hay 31 víctimas fatales. Mientras, Alvear nada en Mar del Plata. No se daba lujos despampanantes pero gustaba de la comodidad. Un gran nadador el hombre, que no se perdía ninguna temporada veraniega. Fue de los primeros en descubrir Playa Grande, y durante muchos años su carpa fue de las contadas que se levantaban allí, mientras el grueso de los turistas se apiñaba frente a la Rambla. Hacia la mitad de su período presidencial (1922-1928) empezó a construir en Mar del Plata, cerca de Playa Grande, un hermoso chalet que se llamó Villa Regina en honor a su mujer, Regina Pacini -les conté, la regordita-. Además, a Alvear le gustaba pescar e iba caminando solo, sin escolta, hasta la escollera norte, con su sombrero blanco, la valijita de aparejos en una mano y la caña en la otra. Tampoco llevaba custodia a sus partidos de golf con su amigo Ricardo Cranwell, Presidente del Golf Club Mar del Plata, donde tenía prioridad cuando se le ocurría jugar. Pucha! Me acordé de otro que jugaba al golf... de golpe me siento mal, ya vuelvo.. |
Revista No. 45
| Se viene el corpiño |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| lunes, 01 de diciembre de 2003 | |
|
En los años 20, los varones comienzan a sentir que
tienen, y pueden, estar más cómodos para moverse y trabajar: se empieza a
usar corbata en vez de moño, debido a la influencia del cine. Con el llamado
“star system” (Hollywood, 1925), comienza una nueva etapa en el medio
audiovisual: su articulación con la moda es cada vez mayor. Entonces, ellos
sienten que pueden ser como los actores por los cuales las mujeres
suspiramos y soñamos. Se dijeron: para conquistar chicas hay que estar a la
moda. Muchos directores de cine provienen de la industria textil, así que no
es loco que enfatizando el vestido, el lenguaje fílmico llegue con más
fuerza. El corpiño toma la delantera, los corsés ajustados y las largas faldas que martirizaban a nuestras tías solteronas hasta 1925, se tiran por la ventana y comienza una verdadera revolución: se adopta el sostén, como el atuendo más sensual, práctico y sorpresivo en el momento de mostrar la osamenta. Las féminas comienzan a lucir la desnudez de sus brazos y llevaron las polleras hasta las rodillas. Imaginen que esta moda provocó otra industria: la de la depilación. En este preciso instante los varones miran para otro lado porque este tema es cosa de mujeres. Las primeras depilaciones, dicen, no fueron químicas sino con finas hojas de afeitar, importadas de Francia. ¡Qué dolor! Presas de una aventura que no tendrá fin, hacia 1930 se pone de moda el traje sastre y la falda larga se usará sólo en acontecimientos sociales de alta alcurnia. Como en los piringundines milongueriles, en todo el planeta occidental, las percantas salieron a lucir sus piernas. El corpiño nace en 1914. La estadounidense Mary Jacobs patentó el sostén -o corpiño- que reemplazaría para siempre al incómodo corsé con ballenitas. Chica piola como pocas, lo patenta pero no lo inventa. Parece que el invento le perteneció a un caballero. Para 1920 los flecos acompañan al corpiño. Entonces comienza la Era de La Silueta. La mujer se hace completamente lisa, predominando un look unisex o “andrógino” que no marca el pecho ni la cintura por medio de los corsés alisadores. Se elimina la falda larga y con los diseños de Chanel, las mujeres comienzan a vestir prendas unisex, como el jersey. Estos “años locos” desatan la fiebre de vivir al máximo como respuesta a la polémica Ley Seca, que prohibía el consumo de alcohol en EE.UU. Fue la época del Charleston, los músicos de jazz y el pelo corto para las mujeres. Pero en el tango acunado por el romanticismo de “A media Luz” (1925, de Donato Lenzi) “Amurado” (1925, por P. Laurenz-De Grandis), la emoción contenida en “Canaro en París” (1925, de Scarpino) y por dos joyas “Caminito” (1926, de Filiberto) y “Bandoneón arrabalero” (1928, Letra de Pascual Contursi y música de Deambrogio (Bachicha) también sigue su avance. Dos orquestas nuevas, dirigidas respectivamente por Juan Carlos Cobián y Osvaldo Fresedo marcan una división de aguas en la música y los arreglos tangueros. La Cumparsita, del uruguayo Gerardo Mattos Rodríguez, arrasa con todos los temas conocidos y se difunde no sólo en el Río de la Plata sino también en Europa. Entre el champán, los flecos y los corpiños, el afán femenino y feroz, premia a la mujer de encanto y al varón de amor. |
Revista No. 46
| Ché, te invito a tomar un feca |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| jueves, 01 de enero de 2004 | |
|
Aún en Buenos Aires pasan los
años, y la frase “te invito a tomar un café” está vigente a la hora en que
un caballero se acerca a nosotras con intenciones, diríamos, románticas.
Debe tener seguramente- su origen en el principio de los tiempos porteños.
Vale la presente ilustración de direcciones y lugares donde seguramente esta
poco ingeniosa oración se repitió como una pujante letanía urbana y amorosa.
El local más famoso fue “Lo De Laura” en Paraguay 2512. Casa de baile cara y
elegante, allí concurrían bacanes, actores (entre ellos Elías Alippi) y
actuaron Rosendo Mendizábal (allí estrenó el tango “El Entrerriano” dedicado
a Ricardo Segovia), Francisco Canaro, Vicente Greco y el dúo Gardel-Razzano.
Era para ir muy bien vestidita, con guantes y zapatos botitas. En “Lo De
María La Vasca” (Carlos Calvo 2721), casa de baile algo más humilde,
regenteada por María Rangolla actuaron: “el Pibe” Ernesto Ponzio, Vicente
Greco y Tito Roccatagliata. También para una noche diferente en El Viejo
Almacén (Balcarce y Av. Independencia) local nocturno inaugurado en 1969 por
su propietario y gran figura de todas las veladas: Edmundo Rivero. Hace poco
se abrió frente al local, el restaurante. Ahora el público cena y el café lo
toma cruzando Balcarce disfrutando del show. Muni Rivero, el hijo de nuestro
amado cantor, no lo ha heredado. Fue vendido a un agente de bolsa, extraño
¿verdad? Pero antaño podías tomar un feca en el Café El Estribo (Av. Entre
Ríos, entre Av. Independencia y Chile) Tocaron aquí muchos músicos notorios:
El trío compuesto por Roberto Firpo en el piano, Eduardo Arolas “el tigre
del bandoneón” y Tito Roccatagliata en el violín; el cuarteto formado por
Vicente Greco, Francisco Canaro, Prudencio Aragón y Vicente Pecci; Vicente
Greco, estrenó su tango “El Estribo”. Ahora hay un pequeño barcito. En Maipú
Pigalle (Maipú 320). Este era un cabaret inaugurado por la orquesta de Juan
Canaro y en su escenario actuaron, entre otros, Ciriaco Ortiz y su orquesta
“Los Provincianos”, Lucio Demare y Atilio Stampone. Otro de los famosos que
han hecho historias fue el Marabú, cito en Maipú entre Av. Corrientes y
Sarmiento -vereda impar- Allí debutó Aníbal Troilo con su orquesta y,
durante años, tocó la agrupación de Carlos Di Sarli. Otro local muy paquete
era el Royal Pigalle, éste en Av. Corrientes 825. Lujoso Cabaret que aparece
mencionado en varios tangos. En su sala actuaron entre otras, las orquestas
de: Francisco Canaro, Eduardo Arolas y Roberto Firpo. El Ta-Ba-Ris de Av.
Corrientes 865 (flor de cabaret inaugurado a fines de la década del ´10)
tuvo su apogeo entre 1920 y 1936 cuando fue demolido a causa del ensanche de
la Av. Corrientes y reconstruido al poco tiempo. Muchas percantas y damas
han soñado en estos cabarutes, cafés y salones de tragos, en medio de una
ciudad sensual y callejera, compleja en emociones y de un caudal mishé
urbano y transcendental. |
Revista No. 47
| Ché, te invito a tomar un feca. 2º Parte |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| domingo, 01 de febrero de 2004 | |
| Una
vez mi tía Negra me contó que entre los años '30 y '40, (ella nació en el
año 1915) las mujeres se empilchaban fenomenalmente. Las carteras hacían
juego con los zapatos y los guantes con los sombreros, y los trajecitos
marcaban la cintura Divito. Ellas, preparadas por las escuelas primarias,
con una cultura de educación formal y presumida, esperaban ansiosas a aquel
tangueril varón -que comenzaba con un -Perdone, señorita, no me tome de
atrevido, pero, ¿puedo invitarla a tomar un café?- y el sueño de un esposo,
hijitos, licor casero y una tranquila jubilación, se hacia presente en esos
primeros minutos. Hoy, las mujeres hemos recorrido un largo camino, como en
esa publicidad de cigarrillos. Pero la frase, sin tanto protocolo, aún se
escucha con susurrante entonación varonil: ¿vamos a tomar un café? como
preludio porteño y amoroso. Quizás sus primeras voces se sintieron en El
Nacional (Av. Corrientes, entre C. Pellegrini y Suipacha -vereda par-), café
que en la década del '20 recibió el título de “Catedral del Tango”. Debutó
allí el sexteto Vardaro-Pugliese en 1929, y la propia orquesta de Osvaldo
Pugliese en 1939. También hizo su presentación en Bs.As. la cantante
Mercedes Simone. Lindas eran las minusas que frecuentaban en grupitos de
tres o cuatro el Tibidabo (Av. Corrientes, entre Talcahuano y Libertad),
cabaret en el que se presentó -a lo largo de muchas temporadas- la orquesta
de Aníbal Troilo. Allí también debutó la orquesta de Francini-Pontier y
actuaron las agrupaciones de Pedro Mafia y Stampone-Federico. Se decía que
en este salón, las minas bailaban bárbaro. En Tango Bar (Av. Corrientes
1269) fue el café en donde actuaron las orquestas de Edgardo Donado, Elvino
Vardaro, Miguel Caló, Horacio Salgan, Osvaldo Pugliese, Francini-Pontier y
Osmar Maderna entre otros. El famoso Chantecler de Paraná entre Av.
Corrientes y Lavalle -vereda par- se convertiría en el cabaret más lindo,
inaugurado en diciembre de 1924 por la orquesta de Julio De Caro en donde
también actuó como número central, la orquesta de Juan D´Arienzo. Más
viejito, pero lindísimo, era el Salón Rodríguez Peña (Rodríguez Peña 344)
Este era un salón de baile en donde, a partir de 1910 o 1911, se organizaban
los grandes bailes en los que se lucieron los mejores bailarines de aquella
época: Enrique “El Oriental”, “El Vasco” Casimiro Aín y “El Pardo”
Santillán, junto a bailarinas de renombre, tales como “La Parda” Loreto, “La
Chata” o María Angélica. Amenizaba la orquesta de Vicente Greco. Es
increíble, hasta hace poco también estaba el Caño 14 de Talcahuano 932,
local nocturno que congregó al público tanguero de fines de la década de
1960. Allí se consagró como cantor solista Roberto “El Polaco” Goyeneche.
Hasta hace unos años se había mudado a la Recoleta. Otro muy famoso por los
suspiros que se sentían en sus jardines era el Armenonville (Av del
Libertador entre Mariscal Castilla y Tagle, -vereda par) Era un lujoso
cabaret-restaurante con jardines, glorietas y reservados. Hummmmm... En 1913
se presentó el dúo Gardel-Razzano y fue elegido como director de orquesta
del lugar el pianista Roberto Firpo. En lo de Hansen (Av. Sarmiento casi
Figueroa Alcorta, hacia el río -vereda oeste-), legendario restaurante al
aire libre, durante el día funcionaba como restaurante y cervecería para
familias, mientras que por la noche había tango con dudosa concurrencia. Y
hasta hoy se mantiene en pie el Palais de Glace (Posadas y Schiaffino)
Construído originariamente como pista de patinaje y devenido luego lugar de
tango, cobijó a las orquestas de Roberto Firpo, Francisco Canaro y Julio De
Caro. Hoy se escuchan las orquestas en los Festivales Internacionales de
Tango y durante el año se puede visitar como Museo. Y pensar que Argentina, hoy por hoy, tiene a los nietos e hijos de los primeros piropeadores porteños. Por eso es un placer caminar arregladita por las calles del centro. |
Revista No. 48
| La Vida es una Milonga |
| Escrito por Silvia Dopacio | |
| lunes, 01 de marzo de 2004 | |
| Una amiga me decía: |
©SilviaDopacio.Queda hecho el depósito que marca la Ley. Prohibida su reproducción.Buenos Aires.Argentina
Manda tu opinión tango@silviadopacio.com